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Mi Viaje a España Yanelis Leyva Plantel: Kendall No hay experiencia que más haya cambiado mi manera de ver la vida que este viaje a España. Mi estadía en España no sólo me dio la oportunidad de apreciar mis propias raíces y de aprender más de la cultura e historia españolas, sino que me ha hecho crecer como estudiante y, aun más importante, como persona. Durante mi estancia en Madrid pude aprender nuevo vocabulario y frases, lo cual ha extendido mi conocimiento de nuestra lengua. También pude aprender muchas de sus costumbres y apreciar la belleza y complejidad de la arquitectura española, la cual refleja las influencias de diferentes civilizaciones. Además de todo esto, tuve el placer de conocer y convivir con personas maravillosas que nunca, ni en mil años, imaginé conocer.
España, conocida como la Madre Patria, es la cuna de la lengua de todos
los hispanoamericanos. Sin embargo, al haber estado allá pude darme
cuenta que el español que se habla en la península es mucho más correcto
que el que se suele hablar en los países hispanos. Por esta razón, haber
estado en Madrid, me dio la oportunidad de mejorar mi español y aprender
nuevas frases. Entre ellas están:
Aparte de esas frases, también aprendí muchísimo vocabulario, alrededor de 10 palabras por día. Algunas de ellas son: § Piso [apartamento] § Maja [guapa] § Mellado [sin dientes, sin filo] § Hostal [motel] § Huerta [granja] § Gorrón [estudiante o persona que usa todo y se aprovecha de los demás] § Austero [simple, sencillo, sin adorno] § Tabernáculo [sitio donde se guarda el cuerpo de Jesucristo] § Labrar [cultivar] § Verter [derramar]
No solamente pude aprender y practicar todas estas nuevas frases y vocabulario que forman parte de nuestra lengua, sino que también pude admirar la cultura de este país tan rico en historia.
Desde el primer momento que salí del aeropuerto de Madrid y puse los pies en tierra española, pude darme cuenta que hasta el aire que respiraba era distinto al de Estados Unidos. Entre las diferencias que más me sorprendieron y, de alguna forma, me afectaron están: el cambio de hora, el clima, los paisajes, el sistema de limpieza, las calles, la manera de ser de los españoles, la gastronomía. Una de las cosas que más me afectó durante mi estadía en España fue el cambio de hora, y pude darme cuenta que seis horas sí son una gran diferencia. Además, en España amanece alrededor de las siete y media y en el verano no oscurece hasta casi las nueve y media de la noche.
El clima también es muy diferente y cambia de acuerdo a la región. Por ejemplo, aunque yo viajé a Madrid en verano, el aire era mucho más fresco y seco que el de Miami, lo que hizo mis largas excursiones mucho más placenteras. Al igual que el clima, los paisajes son muy diferentes. El panorama es mucho más verde y, en mi opinión, mucho más hermoso. Hasta las calles son diferentes en Madrid, son estrechas y limpias, y gracias al sistema público de limpieza, se mantienen limpias las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.
La gastronomía española también es muy diferente a la de Estados Unidos. Aunque varía dependiendo de la región, todas las regiones tienen en común el vino como parte central de la mesa. Sus comidas suelen ser cargadas y ofrecen, como mínimo, dos platos fuertes durante el almuerzo y la cena. Tal vez lo que más me impresionó de las diferencias entre Estados Unidos y España es la manera de ser de las personas. Los españoles son muy amables, se saludan, sonríen y, al contrario de lo que suele pasar en Estados Unidos, trabajan para vivir y no viven para trabajar. Todas estas diferencias me sorprendieron muchísimo, pero lo que más me impresionó de España fueron los paseos al Palacio Real, La Granja de Ildefonso, Segovia, el museo del Prado, el Valle de los Caídos y, especialmente, el espectáculo de flamenco en el Corral de la Pacheca.
En este viaje recorrimos todo Madrid, Segovia, Pedraza, Toledo y Alcalá de Henares. Fuimos a la embajada de Estados Unidos el mismo día que llegamos a España y aunque casi todos estábamos medio dormidos por el cansancio del viaje, visitar la embajada y aprender cómo funciona la política americana en España fue una experiencia única. Aparte de la embajada, también tuvimos la oportunidad de visitar la Casa Encendida, un centro social y cultural de la obra benéfica de Caja Madrid.
La Casa Encendida es un sitio que está abierto al público de todas las edades para que tenga un centro de recursos tales como bibliotecas, hemerotecas y salones de computadoras con servicio de Internet. En la Casa Encendida hay exposiciones, cursos y talleres de cine, baile, danza y medio ambiente, lo que les permite a los jóvenes y niños tener un lugar en el que puedan explorar todas las artes y demostrar sus capacidades artísticas. Me parece magnífica esta idea de tener un centro de obra benéfica como la que lleva a cabo la Casa Encendida.
Aparte de la Casa Encendida y de la embajada de Estados Unidos, visitamos varios museos importantes: el Museo del Prado, el Museo de Arte Reina Sofía, el museo casa de El Greco y de Cervantes. También disfrutamos de varios restaurantes como la Taberna Ultreya, el Corral de la Pacheca, el restaurante del Hotel Asturias en Madrid, el restaurante Monterrey en Toledo, el Juncal en Alcalá de Henares y El Cordero en Segovia.
Los visitas al Palacio Real en Madrid y a la Granja de San Ildefonso me parecieron fuera de serie. Aparte de Vizcaya, aquí en Miami, yo nunca había estado en un palacio, por lo que visitar otros dos palacios me hizo sentir como una princesa en un cuento de hadas. El Palacio Real es muy lujoso, todo en él es lo mejor de lo mejor, y eso exactamente fue lo que más me sorprendió: su grandeza, su lujo. Sin embargo, la Granja de San Ildefonso, que fue construida como un palacio de verano, me gustó más por sus jardines llenos de flores, de todo tipo y color, y sus árboles y fuentes me parecieron espectaculares. En ellos me tomé muchísimas fotos porque no siempre se da la oportunidad de ver tanta belleza reunida frente a uno.
La ciudad de Segovia y el Valle de los Caídos, fueron dos de mis paseos favoritos. Segovia es una ciudad muy simple pero a la vez muy rica en arquitectura e historia. La catedral de Segovia es inmensa y no hay palabra que describa la belleza y complejidad de su arquitectura. En Segovia también hay un acueducto muy famoso que verdaderamente es impresionante. El acueducto es inmenso de grande, lo cual me llamó mucho la atención, pero más impresionante me pareció la manera en que lo construyeron: colocando bloques de piedra, uno encima del otro. Estos bloques se mantienen en su lugar gracias a la presión que uno ejerce sobre el otro, ya que no hay ningún tipo de pegamento que los mantenga unidos. Igual de hermoso, aunque de una manera muy distinta, es el Valle de Los Caídos. Se localiza aproximadamente a 26 pies sobre tierra en una montaña. Desde la cima pude observar uno de los paisajes más bellos y pacíficos que yo haya visto en mi vida. Todo a su alrededor son montañas, y estando ahí uno se siente que está encima del mundo y más cerca del cielo.
Por otra parte, de todos los museos que visitamos el que más me gustó fue el del Prado. Tengo que decir que antes de este viaje, yo no sabía ni que este museo existía, pero después de haberlo visitado he escuchado mencionar muchas de las pinturas de su colección. Es increíble pensar que yo estuve frente a muchos de esos cuadros que ahora escucho mencionar y que gracias a nuestra guía, ahora conozco muchísimo sobre el pintor y la pintura. De todos los cuadros que vi, mis favoritos fueron Las Tres Gracias de Peter Paul Rubens y La Maja de Goya. Del cuadro de Rubens lo que me encantó fue ver la representación de tres mujeres con cuerpos “verdaderos,” o sea, no perfectos como se solía hacer en esa época. La Maja también me gustó. Fue muy interesante aprender de la guía, que no se sabe a quién pertenecía el cuerpo de la Maja, ya que la cara no va con el cuerpo de la modelo. Tampoco se sabe si Goya imaginó el cuerpo y lo pintó de acuerdo a cómo lo fantaseaba.
Finalmente, el paseo que más disfruté fue el espectáculo de flamenco en el Corral de La Pacheca. Al igual que yo, sé que muchos de mis compañeros sintieron que ese baile ha sido el más intenso, lleno de pasión y dolor, que han podido ver en sus vidas. Hubo momentos, lo juro, que quería llorar de la emoción que sentí al ver a esos españoles bailar. La emoción que ellos le ponen al baile es enorme, y logran transmitirla en cada movimiento, mirada y gesto. La música y la inflexión del canto flamenco están llenas de dolor, de sentimiento, y es increíble cómo los cantantes y bailarines pueden transmitírselos a la audiencia. Esa experiencia la voy a llevar conmigo para siempre.
En fin, el viaje a España ha cambiado mi vida. No sólo me ha hecho apreciar los orígenes de mi cultura y mi lengua, sino que también ha expandido mi conocimiento de la cultura española: sus comidas típicas (como el cocido madrileño), su trato personal, su música, el bello flamenco. Todas estas experiencias en sí me han hecho crecer como persona, haciéndome más culta, dándome ganas de ver más, de conocer más, de observar más allá de lo que está a mi alrededor, abriéndome los ojos a otra perspectiva. Puedo decir con toda franqueza, que yo definitivamente vuelvo a España. Yo sé que hay mucho más que ver y mucho más que conocer en ese bello país, y sobre todo lo haré porque de alguna manera también me siento atada a España, pues ahora la considero parte de mí, de mis raíces. Miami, noviembre del 2005
_____________________________ Nota biográfica.
Yanelis Leyva nació en la Habana, Cuba, el 22 de enero de 1986. Allí vivió los primeros siete años de su vida junto a su hermana mayor, Yaima, y sus padres Norma y Raciel. De niña era muy curiosa, y le encantaba saber el porqué de todo. También le gustaban las fiestas y el baile, por lo que solía participar en el ballet y el teatro.
Yanelis nos cuenta que llegó a los Estados Unidos en 1996 “…gracias a los grandes esfuerzos de mi madre por darnos a mi hermana y a mí un futuro mejor. Como muchos otros que llegan aquí buscando el “sueño americano,” yo aproveché todas las oportunidades educativas que se les dan a los niños de esa edad. Aprendí inglés en menos de dos años y empecé a tomar clases de francés al año de estar aquí. Desde entonces, siempre he obtenido altas calificaciones y he recibido varios premios a la excelencia en ciencias y letras. Uno de los premios que más orgullo me ha dado es el haber obtenido el séptimo lugar en una reñida competencia nacional de francés. Durante los últimos tres años de la Enseñanza Media, tomé clases avanzadas (Advanced Placement) tales como gobierno, economía, química, biología, francés, inglés y literatura. Aunque dedicaba mucho tiempo a mis estudios, también hacía obras benéficas y actividades no académicas como el Show Anual de la Hispanidad de mi escuela Miami Coral Park Senior High School, en el cual bailaba salsa, merengue y guaguancó.”
Actualmente Yanelis mantiene un promedio de 4.0 en el Miami Dade Honors College, por lo que ha recibido una beca completa para sus estudios. También trabaja como tutora en la mediateca del plantel de Kendall del Miami Dade College.
Sobre sus últimos logros y planes futuros nos explica que: “Desde el verano de 2005, estoy a cargo de la vicepresidencia de Phi Theta Kappa, la sociedad de honor del College. En mayo del 2006 me gradúo, y empezaré la universidad ese mismo otoño. Mi meta es graduarme de bachiller en ciencias (BSN), para luego completar el doctorado en la práctica neonatal (Nurse Practitioner) porque quiero ayudar a mi comunidad brindando mis servicios a quienes más lo necesiten.”
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